Primeros días en casa
Los primeros días son una etapa clave para el Caniche Toy. Un entorno tranquilo, rutinas suaves y expectativas realistas ayudan mucho a que se adapte con seguridad a su nueva vida.
Es habitual que el cachorro llegue asustado, algo triste o poco activo. Puede estar mareado por el viaje, haber vomitado o mostrar poco apetito. En la mayoría de los casos son reacciones normales al cambio y se van suavizando con calma y tranquilidad.
Preséntale la casa en un ambiente tranquilo, sin perseguirlo ni rodearlo. Agáchate y deja que se acerque él a su ritmo.
Ten preparado desde el primer momento su cuna, agua fresca, comida y empapadores en los puntos donde vaya a estar más tiempo.
Cuando esté un poco más tranquilo, ofrécele una pequeña cantidad de comida húmeda recomendada para incentivar el apetito. En un cachorro toy es especialmente importante vigilar que coma, ya que las hipoglucemias en perros pequeños pueden aparecer con facilidad.
Los cachorros duermen muchas horas. No los despiertes para jugar ni fomentes actividad excesiva: necesitan ese descanso para crecer y para adaptarse al cambio.
El Caniche Toy puede seguir jugando aunque esté agotado. Un exceso de actividad le genera estrés y puede favorecer una bajada de glucosa, así que es importante ayudarle a parar cuando toca descansar.
Debe dormir en su propia cuna, dentro de la habitación de los dueños. Sentir cerca a su familia le da seguridad y facilita mucho la adaptación.
No lo subas a la cama: existe riesgo real de caída para un cachorro tan pequeño. Tampoco lo encierres solo en otra habitación como castigo: no comprende ese aislamiento.
Si llora por sensación de soledad, responde con una señal tranquila o una voz suave desde la cama, sin cogerlo cada vez. Le enseñas que está acompañado sin reforzar el llanto.
Coloca un empapador junto a la cuna, porque los cachorros suelen hacer pis nada más despertarse. A medida que conozca la casa y busque el empapador por sí mismo, ve moviéndolo progresivamente hacia el lugar donde quieras que haga sus cosas de forma definitiva.
Es frecuente que en los primeros días aparezcan heces más blandas por estrés y cambio de entorno. Suelen regularizarse en dos o tres días.
Consulta con el veterinario si persisten, empeoran, aparecen con sangre, o si además hay vómitos, decaimiento o falta de apetito.
Pueden aparecer por estrés durante la adaptación y deben ir reduciéndose a medida que se tranquiliza. Si notas dificultad respiratoria, debilidad marcada o encías de color anormal (muy pálidas o azuladas), consulta con el veterinario de forma urgente.
Un rascado puntual puede aparecer por nerviosismo. Si es insistente, sacude la cabeza, hay mal olor, secreción, enrojecimiento o signos de dolor, consulta con el veterinario para descartar una otitis u otro problema.
Durante los primeros cinco días es preferible que no salga a la calle. Sumar el estrés de ruidos, coches y gente al estrés del cambio de casa dificulta la adaptación. Primero debe sentirse seguro con sus dueños y en su vivienda.
Evita las visitas numerosas los primeros tres a cinco días. Después, introdúcelas poco a poco, con pocas personas cada vez, sin gritos, sin perseguirlo y respetando siempre su sueño.
Aviso importante